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México vive una serie de procesos que han venido conformando su actual realidad, misma que no es del todo genuina, sino que se ha venido conformando en una época de grandes cambios.

 

El mundo entero está llegando al final de una época en su historia y por esa razón se producen todos los cambios que estamos viviendo, algunos miran al futuro en el esquema de la mundialización y otros regresan al pasado afirmando posiciones ideológicas que ya fracasaron, pero en su añoranza, consideran que quiénes lo implementaron no lo hicieron correctamente.

 

Algunos consideran que lo que estamos viviendo es el desenlace de lo que fue el gran proceso de las revoluciones sociales del siglo pasado.

 

A principios del siglo XX surgió en el mundo una fuerte confrontación entre lo que había sido el modelo generado por el liberalismo, que había desembocado en el capitalismo, que estaba mas preocupado por generar mas capital que por atender al hombre. La economía debe ser una ciencia al servicio del hombre y el liberalismo la convirtió en un a ciencia al servicio de la riqueza, y entonces la economía era generar riqueza, aunque eso significara perjuicios para el hombre.

 

En ese contexto, y rebelándose contra esa actitud que había generado el liberalismo surgieron grandes movimientos a favor de la revolución social.

 

Es conveniente analizar brevemente, el concepto de revolución social. La revolución, sobre todo la social se caracteriza por el proyecto, en el orden político, económico y social, de generar una inversión de la pirámide social, el darle vuelta al esquema social sobre el principio de que los que están arriba, son los explotadores y los de abajo, los explotados, ese es el proyecto de la revolución social.

 

Dentro de los revolucionarios sociales hay un abanico enorme de posiciones, desde los revolucionarios sociales que tienen un cierto sentido de justicia social, hasta el mayor número de exponentes que buscan la revancha social, es decir, el cobrarse las cuentas que le debían a la sociedad aquellos que lo explotaban. Ese es el problema que acompaña al proceso de la revolución socia, un esquema de división y confrontación entre los mismos ciudadanos.

 

La respuesta del Humanismo Solidario, ante el liberalismo y la ideología de la revolución social, señala que no es por la vía de la revancha como se debe resolver el problema de la injusticia que genera el liberalismo. Si los cambios en la sociedad no vienen acompañados de un profundo concepto de justicia, entonces, al final de cuentas, estos movimientos de revancha se revierten contra la misma sociedad, generando división, confrontación, rencor y odio entre todos,  llevándonos a la falta de confianza, producción y desarrollo para el bien del país.

admin

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